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Hambre de Dios.

  • Foto del escritor: Monjes Trapenses
    Monjes Trapenses
  • 8 may 2019
  • 1 Min. de lectura

Evangelio según San Juan 6, 30-34.


« ¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo». Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo». Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed».


Meditación:

Algunos de los que siguen a Jesús insisten en obtener comida, pan en el desierto como los antepasados, pero el Señor les cambia el discurso: no han comido los antepasados verdadero pan del cielo, ahora podrán comerlo, es él mismo: Yo soy el pan de Vida.

En el ser humano hay un hambre que sólo Dios puede saciar: hambre de Dios y de eternidad, y la sacia por medio de la fe. Dios mismo se nos ofrece y es decisión nuestra aceptarlo o seguir persiguiendo lo que no nos satisfará.

P. Plácido Álvarez.

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