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La persecución y el Espíritu.

  • Foto del escritor: Monjes Trapenses
    Monjes Trapenses
  • 17 oct 2020
  • 2 Min. de lectura


Evangelio según San Lucas 12,8-12.

Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Meditación:


Quien no reconozca al Hijo será desconocido, aunque la palabra que diga contra el Hijo le será perdonada. La blasfemia contra el Espíritu tiene consecuencias mucho más drásticas: no hay perdón. El contexto es la persecución y el testimonio que es necesario dar en esa circunstancia, y lo que digamos, o no, acerca del Hijo nos afectará pero de forma diferente dependiendo de si desconocemos –seremos desconocidos- o sin hablamos en contra –podemos ser perdonados-.

La diferencia entre ambas consecuencias no es fácil de ver, tampoco el porqué de ellas, sin embargo, una cosa es hablar contra el Hijo y otra hacerlo contra el Espíritu y es eso lo que el Señor enfatiza. ¿Por qué no tendrá perdón? Porque la persona se cierra al movimiento de Dios en su persona; Dios no niega el perdón pero la persona no lo busca. El Espíritu se mueve en nosotros y no nos abandona en la persecución; es la apertura a su acción que debe acompañarnos siempre.

P. Plácido Álvarez.

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